Intervenciones efímeras

Madrid

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Exposición M.C. Escher – El arte de lo imposible. Centro de Exposiciones Arte Canal de Canal de Isabel II

Borja Ferrater y Carlos Ferrater, arquitectos

Premio FAD 2007  Intervenciones efímeras
Descripción Ficha técnica

Las 135 xilografías, litografías y grabados que componen esta muestra ofrecen una completa visión de la obra del artista holandés (1898-1972), quien vuelve de este modo a España, donde encontró la fuente de inspiración para sus originales creaciones de ilusiones ópticas y espacios imposibles. M.C. Escher. El arte de lo imposible se presentó en el Centro Arte Canal, repartida en siete salas dedicadas a diferentes temas y dos espacios realizados expresamente para la exposición: la Mezquita Isótropa y la Caja Mágica. La muestra se acompaña de varias piezas audiovisuales, entre las que se incluyen documentales sobre su vida y su obra, y otras proyecciones que escenifican los juegos visuales escondidos en sus trabajos. El diseño expositivo, creado específicamente para la muestra, pretende transmitir las ideas que inspiraron al artista a través de la manipulación espacial. El resultado es un espacio laberíntico en el que se varían la geometría y las dimensiones de los elementos.
Con la aparición de las vanguardias, la pluralidad ideológica caracterizó el desarrollo del arte en el siglo XX. Por esta razón, cuando se presenta una obra de un artista de este siglo, se tiende a emplazarlo en alguno de estos movimientos. Pero Maurits Cornelis Escher resulta de difícil clasificación. Su desarrollo profesional se inicia en la disciplina arquitectónica, bajo la tutela paterna, pero pronto abandona sus estudios y se dedica a las artes gráficas, medio a través del que materializará sus ideas. La dedicación y el esfuerzo invertidos en el perfeccionamiento del oficio, nunca fueron sus objetivos principales, ya que tenía plena conciencia de que la perfección técnica podía ser perjudicial para el desarrollo de sus ideas. Esta visión le hizo constatar la importancia del método, tanto en el proceso de creación, como en el de la materialización de sus ideas y fantasías, lo que le llevó al estudio de las matemáticas.
Fue sin duda un artista incomprendido, frustrado, no por la falta de reconocimiento disciplinar, sino por la escasa emotividad expresada por sus coetáneos ante su obra. Hoy, finalmente pasados unos años, cuando el estudio de las geometrías complejas está en la base de una gran parte del arte plástico y de la arquitectura contemporánea, Escher empieza a ser reconocido y valorado por su interdisciplinariedad.
A partir de 1937, su obra perdió el interés por la reproducción real de la naturaleza, siendo el engaño y la manipulación de la realidad a través de ilusiones ópticas, su verdadero objetivo. El significado interpretativo de la obra pasa a un segundo plano.
Es a partir de la matemática y, de forma más específica, de la geometría donde Escher construye sus diferentes ilusiones ópticas, sus estudios con mallas reticulares en tres dimensiones y la partición regular del plano, los cuales dieron a su obra una cualidad espacial nunca conseguida antes con anterioridad, superando las leyes de la perspectiva que se habían mantenido vírgenes desde el renacimiento.
Así, algunas de sus obras recrean imágenes de objetos tridimensionales sobre superficies planas, geometrías estereométricas y transformaciones topológicas que le permiten tri-dimensionar el plano y convertir cubos en esferas. De esta forma, sus inicios en arquitectura se hacen presentes en su obra, ya que la definición del espacio se convierte en el argumento principal de su obra.

Propuesta de los autores
Nuestro proyecto no trata únicamente de exponer su obra en un espacio existente, sino que a través de la manipulación espacial se traducen las ideas que inspiraron al artista. El espacio inicial es una retícula ortogonal definida por una trama de pilares que se transforma en un espacio laberíntico, se rompe la estabilidad de la retícula, se varían las geometrías y las dimensiones de sus elementos. La diagonal reemplaza la ortogonalidad y se genera un espacio dual, cuya tensión se transmite a los espectadores conforme se avanza en el recorrido del desarrollo cronológico de su obra.
El paso de expresiones geométricas a formas de animales que viven en el plano y no podrían existir en el espacio, cuerpos matemáticos extraños, metamorfosis, mundos imposibles y aproximaciones al infinito, conforman este universo Escheriano.
Desde el inicio del proyecto se eliminaron todos los rasgos de identidad de la sala (pilares de ladrillo y arcos de medio punto) para lograr que el visitante tuviera una percepción totalmente nueva e innovadora del espacio aún habiendo estado anteriormente aquí por segunda o tercera vez. El proyecto buscó siempre para ello enfatizar las líneas visuales en diagonal, bajar la altura de los techos, disminuir la iluminación, y crear tres grandes zonas en el recorrido expositivo, como si de una película se tratara: con un inicio, un nudo y un desenlace.
Al inició donde se muestran las primeras etapas del artista, decidimos otorgar el mayor protagonismo a la obra y permitir que el visitante se concentrara en los grabados, es por ello que decidimos no iluminar demasiado los espacios, utilizar el negro para crear espacios neutros y hundir los nichos para que, a modo de cajas de luz, las obras flotaran y estuvieran mejor protegidas.
La Metamorfosis (sala 6) se entendió como un camino largo para el visitante, rectilíneo, y punto de inflexión de la exposición, una experiencia de transformación donde el propio visitante experimenta un cambio. Entender el espacio de la metamorfosis como un lugar donde una vez se ha entrado dentro uno ya no es el mismo cuando sale.
La Mezquita (sala 8) se pensó para poder expresar algunas ideas en las que trabajó Escher. Nos pareció interesante la idea de isotropía ya que no existen actualmente en arquitectura muchos ejemplos de espacios verdaderamente isótropos. Esta idea fue algo que Escher entendió cuando visitó y dibujó la mezquita de Córdoba. El espacio debía ser un auténtico damero en 3D. El ajedrez y su relación con las matemáticas (las jugadas imposibles, el infinito, la repetición del blanco y el negro…) fueron conceptos también utilizados por Escher.
La Caja Mágica (sala 9) surgió de la idea de recrear diferentes obras del autor en un espacio cerrado pero a la vez extraño donde las reflexiones intervienen para favorecer la ilusión óptica de un espacio infinito y donde cobran vida algunos de los personajes creados por el artista.
Para poder representar estos espacios se trabajó con la ayuda de aluminios espejados, pantallas retro-iluminadas, videos y material audiovisual presentado de modo que forma parte de la arquitectura de la exposición (muros que son pantallas audiovisuales…), juegos de espejos, metacrilatos translucidos, el color blanco y el negro,… A lo largo de todo este proceso se han realizando dibujos, maquetas generales, maquetas de la caja mágica a escala 1:10 y 1:20, maquetas de luz para los nichos, videos para estudiar los recorridos…



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Emplazamiento: Centro de Exposiciones Arte Canal de Canal de Isabel II. Autores: Borja Ferrater y Carlos Ferrater. Colaboradores: Giorgio Scazzochio, diseño gráfico, José Juan Barba, comisario científico, Toni Rueda, iluminación. Equipo: Kenzo Yamashita, Rodolfo Reis, David Abondano, Jesús Peña: Office of Architecture in Barcelona (OAB). Project Manager: Eduard Vinyals, Glòria Martí: Events Globals Media (EGM). Equipo de coord. (EGM): Irina Furhrmann y Montse Cortés. Montaje: Empty (con Tragacanto, para el montaje Sala 9: Caja Mágica). Promotor: Centro de Exposiciones Arte Canal de Canal de Isabel II. Fotografía: Roland Halbe.
Contacto
Carlos Ferrater Lambarri
Barcelona
www.ferrater.com
Fotografía
Roland Halbe
Stuttgart, Alemania
www.rolandhalbe.de