Intervenciones efímeras

Barcelona

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Hammershoi a la luz de Dreyer, en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona

RCR Rafael Aranda. Carme Pigem. Ramón Vilalta Arquitectes

Finalista Premios FAD 2008  Intervenciones efímeras
Descripción Ficha técnica

La exposición presenta las obras del pintor Vilhem Hammershoi (1864-1916) y del cineasta Carl Th. Dreyer (1889-1968) en un diálogo visual completamente innovador y sugerente. Por primera vez se reúne la producción de los dos artistas daneses más trascendentales de todos los tiempos en una exposición. Tal y como apuntó Poul Vad, uno de los iniciadores de este proyecto, Dreyer fue seguramente “el mejor y quizá el único verdadero heredero de Hammershoi”. Siguiendo sus tesis, la exposición pretende mostrar las fuertes relaciones visuales y creativas entre ambos artistas, así como en sus métodos, su comprensión íntima del arte y sus similitudes estéticas. La luz se constituye como el concepto vertebrador de la exposición.
La muestra arranca con Dreyer y se subraya la importancia de la luz en sus filmes. El recorrido prosigue con las telas de Hammershøi, que se presentan una a una para potenciar la relación íntima entre el espectador y la obra y transmitir las ideas cruciales de su pintura: la austeridad, la sobriedad, el silencio y la lentitud.
Dreyer sigue presente en todo el recorrido de las obras de Hammershøi, de modo que la visita a la exposición se convierte en una experiencia sensorial en que el espectador puede admirar las obras de Hammershøi a la luz de Dreyer, dado que todas las pinturas de Hammershøi han sido iluminadas utilizando diferentes tipologías de luz extraídas de algunas secuencias de la películas de Dreyer.
Las 36 obras de Hammershoi expuestas están distribuidas en múltiples módulos de forma que simulan los pasillos y las estancias de una casa, de modo que el visitante tiene la sensación de asomarse a las diferentes escenas como si él mismo formara parte de ellas. Cada cuadro ha sido iluminado atendiendo a la luz que aparece en la pintura, respetando incluso su ángulo de proyección. Así, si en el cuadro Interior con una planta sobre una mesa de juego (1910-1911) se aprecia que la luz entra por la izquierda, el foco del CCCB ilumina el cuadro por ese mismo lado. En el caso de que sea luz natural, se habrá desplazado un plafón para que entre la luz del exterior. Si el cuadro refleja la penumbra, como es el caso de Crepúsculo en el salón (1904), apenas hay luz iluminándolo.
La exposición presenta igualmente fotografías y documentos procedentes de los archivos privados de ambos artistas que permiten apreciar el proceso de reflexión y elaboración de sus creaciones. A lo largo de la muestra, las fotografías crean una especie de conexión entre los trabajos de ambos artistas que pertenecen a medios distintos.

Hammershoi es el pintor de las emociones contenidas que la mágica luz, que impregna cada una de sus escenas, vela y revela al mismo tiempo. Y el artista que ha sido tocado por estos rayos, ha sido otro artista, Dreyer, nórdico también, que ha plasmado cada escena de sus películas como una sucesión de fotogramas de las impresiones de Hammershoi y ha dotado de alma animada sus personajes donde las emociones fluyen con una desnudez que impresiona.
Entender Hammershoi y entender a Dreyer, pero sobretodo entender la relación entre ambas producciones no pasa por identificar pinturas con escenas y ponerlas unas al lado de otras sino extraer lo común y dejar que éste se exprese a sí mismo. La luz, el concepto más mentado, es el que se pone de relieve y es la principal protagonista. La luz de la exposición no ilumina la pintura, deja que la pintura ilumine el espacio, por lo que ésta es tenue a veces (sólo unas velas), intensa (atmósfera ingrávida en una sucesión de puertas), dirigida (a través de una línea lateral), sugerente (una ventana abierta al frente) y envolvente en todo su conjunto. Así mismo ocurre con las pantallas que permiten visionar escenas de los filmes.
Dado que además de la luz están presentes sustantivos tales como luz, dramatismo, radicalidad, silencio, austeridad, simplicidad, inmaterialidad, misterio,… claramente opuestos a bullicio se transforma el espacio del CCCB en una sucesión de cuadros de teatro dispuestos en las entretelas donde contemplar -un poco a solas y a la medida del acto y de las piezas- la biografía de los personajes, los segmentos de las películas y los cuadros de las pinturas. La materialidad de estos ambientes busca una cierta inmaterialidad para desvanecer su presencia e intensificar la capacidad expresiva de las obras, y añadir si cabe, otro sujeto relativo y dependiente en la sucesión de pintor y cineasta que es el expositor y que quiere extenderse al espectador que desde esos "lugares" participa en la percepción sensual de las obras.



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Emplazamiento: Centre de Cultura Contemporània de Barcelona. Barcelona. Autores: RCR Rafael Aranda. Carme Pigem. Ramón Vilalta Arquitectes. Comisario: A.Fonsmark, A.Rosenvold, C.Tybjerg, J.Balló. Iluminación y montajes especiales: Artec Lighting: M.Ginés, I. Domingues, M. Fuentes, J. Piera. Diseño y dirección del montaje: RCR con la colaboración de Ventura-Llimona Taller d’arquitectura. Constructor: Nix Profusta. Fotografía: Eugeni Pons.
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