Museos y espacios expositivos

Vitoria

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Museo Arqueológico

Francisco José Mangado Beloqui, arquitecto

Finalista Premios FAD 2010  Arquitectura
Descripción Ficha técnica

Un bello cofre oscurecido mediante ranuras acanaladas formadas por piezas de bronce, y perforado por prismas oblicuos de vidrio que penetran en su interior con diversas profundidades, se convierte en un espacio museístico al servicio de la arqueología, en un complicado y frágil marco de relación urbana, en pleno casco antiguo de Vitoria, compartiendo espacio y vecindad con el Palacio Bendaña, en el que se ubica el Museo Fournier de Naipes.

En las salas de exposición permanente, los planos horizontales, suelos y techos son muy oscuros. El suelo de madera de “palo”, casi negra, y el techo continuo, también negro. Ésta es la caja que remite al tiempo, concentrado en las capas de tierra que durante años, una tras otra, han ido conformando ese muro espeso que es la historia. Pero estos espacios están atravesados por unos prismas de vidrio blanco en torno a los cuales se organiza la exposición de las piezas. Por ellos resbalará la luz procedente de la cubierta durante el día, y llevarán incrustados, entre capa y capa, gráficos e información que expliquen los objetos, cuya luz evocará la aventura de la interpretación

El edificio se configura a partir del contexto y de la continuidad que establece con el anejo Palacio de Bendaña, actualmente museo de Naipes Fournier. El acceso principal tiene lugar a través del mismo patio que sirve de acceso al Palacio y permite entender la totalidad del conjunto. Con objeto de ampliar la superficie del patio y dignificar el acceso, la propuesta renuncia a ocupar toda la superficie propuesta. Únicamente se utiliza una estrecha franja que se construye como si fuera un apéndice perpendicular al edificio principal, cuyo objetivo es, además de contener usos de apoyo, ofrecer una fachada al acceso más digna que la representada por el actual medianil de los edificios colindantes. Dado el desnivel de la parcela, se accede desde el patio a través de un puente situado sobre un jardín que da luz a las funciones situadas en el nivel más inferior, las cuales, de otra manera, quedarían sin iluminación natural en este lateral.

Funcionalmente, el edificio se organiza de manera que las áreas de trabajo, al igual que la biblioteca y talleres, se sitúan en la planta baja orientada a la calle con desnivel más bajo en el solar, con acceso independiente del principal. En la planta de acceso público desde el patio común con el museo de Naipes, se localiza el salón de actos y la sala de exposiciones temporales. En el resto de las plantas elevadas se ubican las exposiciones permanentes. Las plantas segunda y tercera se ordenan siguiendo un criterio cronológico, incluyendo algunas referencias a los principales yacimientos arqueológicos alaveses, especialmente la ciudad romana de Iruña-Veleia, con especial relevancia para la Dama de Iruña o un hito romano de la calzada Astorga-Burdeos que pasaba junto a Veleia. En la última planta se evidencia la intencionalidad de conseguir que la combinación de la arquitectura con las piezas logre esa intemporalidad que asigna a la arqueología el autor del proyecto. En contraposición, las aberturas al exterior en cada piso, al cantón de Santa Ana, conforman un cuadro viviente formado por pasajes de la vida cotidiana del barrio, con la torre de la catedral de Santa María en lo alto de la colina. El recorrido termina en el patio, donde se descubre con mayor intensidad como ha conseguido forjar la piel de chapa de bronce plegada en la búsqueda de efectos visuales.
La escalera principal que comunica los distintos niveles configura parte de la fachada del edificio hacia el patio de acceso.

Los muros envolventes son en realidad espacios de varias capas. La fachada que define el patio de acceso presenta al exterior un enrejado de piezas de fundición de bronce, de un material que establece claras conexiones con lo arqueológico; y en medio, un muro de dos capas de vidrio serigrafiado, el cual contiene la escalera principal que permite, a la vez que se asciende, contemplar el patio de acceso. Por el contrario, el frente que da a la calle baja es más hermético, y se constituye mediante una primera capa de prefabricados de fundición de bronce, en esta ocasión más opacos, con aberturas allí donde se considera necesario, y una capa interior formada por un muro registrable que contiene expositores e instalaciones. De esta manera, los espacios internos de exposiciones quedan liberados y sólo cruzados por los prismas traslúcidos de luz.



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Situación: Vitoria. Autor: Francisco José Mangado Beloqui, arquitecto. Dirección de obra: Francisco José Mangado Beloqui, arquitecto. Colaboradores: José Mª Gastaldo, Richard Král’ovič, Eduardo Pérez de Arenaza. Ingeniería estructura: NB 35 SL (Jesús Jiménez Cañas / Alberto López) Ingenieros. Ingeniería instalaciones: Iturralde y Sagüés ingenieros / César Martín Gómez. Ingeniería acústica: Higini Arau. Estudi Acustic. Iluminación: ALS Lighting. arquitectos consultores de iluminación (Antón Amann). Laura Montoya López de Heredia, arquitecta técnica. Constructora: UTE Arqueología (Dragados, Lagunketa). Promotor: Diputación Foral de Álava. Fotografía: Rolanda Halbe y Pedro Pegenaute.
Contacto
Francisco José Mangado Beloquí
Pamplona, Navarra
Fotografía
Roland Halbe
Stuttgart, Alemania
www.rolandhalbe.de
Pedro Pegenaute
Barcelona
www.pedropegenaute.es