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Pontevedra

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Facultad de Ciencias de la Educación del Campus de Pontevedra

Jesús Irisarri Castro y Guadalupe Piñera Manso, arquitectos

Descripción Ficha técnica

La construcción de la primera fase de este complejo universitário, ejemplifica como, desde un análisis inteligente de la arquitectura es posible abordar la solución a las demandas de sostenibilidad, sin necesidad de recurrir a la utilización de prótesis tecnológicas al uso.

En la ordenación del “campus” de Pontevedra y de los edificios de la Facultad de Ciencias de la Educación y el CACTRI, se evidencia la voluntad de recuperar la calidad medioambiental de un lugar que todavía conserva su potencial oculto bajo el abandono y el desarrollo descontrolado. Existe también desde el principio la intención de crear una atmósfera que sea resultado de la permeabilidad de la arquitectura, resaltando la presencia del entorno, además de la decisión de hacer participar a las diversas actividades de la vida universitaria.

El edificio de Ciencias de la Educación (único edificio construído hasta el momento) explota la enorme riqueza de escalas y actividades de su programa, convirtiendo los espacios de transición y circulación en mecanismos que comparten y potencian las diversas actividades, configurándose en bandas de diferentes alturas con galerías de estancia y reparto orientadas al Sur y al área central del campus y separando el programa en bloques por usos y necesidades espaciales. Al Sur, los aularios aparecen como galerías acristaladas protegidas del sol de verano, mientras los departamentos tienen una fachada translúcida que puntualmente se transparenta y abre al área central.

El proyecto utiliza los principios de la arquitectura bioclimática como respuesta a los condicionantes del lugar, y la oportunidad de que a través de la construcción se incentive la regeneración del medio ambiente. Se trata de establecer una relación entre medio y artificio que redunde en beneficio para ambos, y que a través de la presencia y de la interacción de lo edificado con su medio, se consiga mantener y mejorar el entorno natural y todo ello se consigue a través de la arquitectura entendida, no como la utilización de “prótesis medioambientales” sino como parte esencial de la formación de la misma.

El principio bioclimático está basado aquí, en la idea de la creación de un “sobre microclimático”, conformado por una envolvente en la que se desarrollan las zonas comunes y de circulación, apostando por las técnicas pasivas y proporcionadas por la propia arquitectura, para buscar la mejor respuesta energética y sobre todo la calidad ambiental necesaria en los espacios docentes y galerías de relación. El paisaje protegido que se conforma en estas galerías, crea un espacio semipúblico con condiciones climáticas excepcionales.

La pretendida permeabilidad del paisaje, hace de esta envolvente de policarbonato celular y cristal, un perfecto mecanismo captador de energía que el edificio almacena y distribuye a través de los forjados y soleras de hormigón. También las tabiquerías que cierran las aulas al Sur, protegidas con tablero de cemento, contribuyen al almacenamiento de energía a modo de ligero muro “trombe”. En el verano, las ventanas de suelo a techo y las colocadas a orientación cruzada generan tanto un efecto chimenea como un flujo cruzado que ventila permanentemente el edificio.
Las cubiertas de gravas oscuras y conchas marinas, integran visualmente el edificio en la naturaleza, al tiempo que ofrecen la inercia necesaria. Recogen y vuelcan las aguas de lluvia a pozos en el terreno.
La construcción del edificio en todas sus envolventes no estructurales se ha resuelto en materiales de mínimo costo energético de puesta en obra y reciclables con facilidad. Es un tipo de construcción que apenas genera residuos, y también minimiza la incidencia del transporte en la construcción.

Se ha proyectado una urbanización provisional que se va transformando con el avance de las obras y que permite dotar de los servicios necesarios para el uso docente simultáneo, planteando una actuación no permanente y por tanto lo menos agresiva y costosa posible. Se han utilizado pavimentos de ladrillo semimacizo recuperado de piezas con defecto, contenido en paños de geometría cambiante y acotados por viguetas prefabricadas. Estos pavimentos se van disgregando con el uso, de manera que pasan a ser parte del propio terreno, mientras que los encuentros con la urbanización preexistente se resuelven con grava de dos colores (blanco y negro) y césped; los cierres de obra se construyen con redondos de armado y protecciones propias de la obra, colocados y trabajados a modo de vallas que se integran en el paisaje.



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Situación: Campus da Xunqueira, Pontevedra. Autores: Jesús Irisarri Castro y Guadalupe Piñera Manso, arquitectos. Fase I (2004 – 2006): Sancho Paramo Cerqueira y Sandra Valverde, aparejadores. Constructor: O.H.L. Fases III y IV (2006 – 2008), fases II – laboratorios (2008 – 2009), fase vestuarios (2009 – 2010): Sancho Paramo Cerqueira, aparejador. Constructor: O.H.L. Estructuras: Antonio Reboreda Martínez. Instalaciones: Ana Mª Vigo, Manuel Lopega y Exinor. Estructuras e instalaciones: Ibinco. Colaboradores: Udo Thoenissen, Emilio Rodríguez Blanco, Jesús Vázquez , Maruxa Touceda, José Álvarez Rodríguez, Jorge Álvarez Rua, Lourdes Rey Rey, Sandra Formigo, Cristina Vázquez Lamas, Javier Curras Paredes. Promotor: Universidad de Vigo. Fotografía: Manuel González Vicente.
Contacto
Jesús Irisarri Castro
Vigo, Pontevedra
Guadalupe Piñera Manso
Vigo, Pontevedra
Fotografía
Manuel González Vicente
Redondela, Pontevedra