Restaurantes y bares

La Almunia de Doña Godina (Zaragoza)

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Lolita, infraestructura para eventos y comidas

María Langarita y Víctor Navarro, arquitectos

Descripción Ficha técnica

En este proyecto, la agrupación de sistemas construye una nueva instalación en el paisaje acumulando imágenes de los referentes más cercanos (naves industriales, invernaderos, cobertizos, aparcamientos improvisados de camiones, carteles de carretera, etc.) para ampliar el concepto de equipamiento de carretera y situarlo más cerca de una infraestructura pública.

Los restaurantes de carretera son una rara especie dentro del cada vez más atractivo mundo de la restauración: lugares en los que se superpone el carácter de infraestructura adaptada al flujo comercial y social de la red de carreteras con el de los escenarios míticos de road movies y literatura. En los últimos años, estas estructuras han evolucionado para convertirse en posibles contenedores de servicios para eventos de gran formato, sin que ello haya implicado algo más que un cambio de escala.
Lolita se encuentra, en la Almunia de Doña Gomina (Zaragoza), en la salida 270 de la Autovía A-2, en una posición estratégica desde un punto de logístico entre las rutas comerciales Madrid-Barcelona y Valencia-Bilbao, a escasos kilómetros de diferentes núcleos de población y en las inmediaciones de las instalaciones universitarias de la EUPLA. El edificio pretende explotar la variedad y el mestizaje de actividades, atendiendo por un lado a los diferentes grupos de usuarios y por otro, la diversidad en los tiempos de permanencia que van desde los 10 minutos de café del visitante ocasional, la comida del colectivo que sigue rutas comerciales, el tiempo de descanso obligatorio de los transportistas, las tardes de estudiantes que aprovechan las redes wifi o el día completo de los invitados a una celebración.
El proyecto se configura como un espacio acumulativo de experiencias en el que, a partir de la vinculación de dos sistemas autónomos y diferenciados, se ha explorado la compatibilidad del modelo de planta libre (sistema blando) con el modelo de espacios específicos y determinados (sistema rígido).
El sistema blando configura un espacio continuo, de geometría irregular y perforado con patios en el que las agrupaciones de mobiliario, a modo de campamentos, y la iluminación flexible posibilitan diversos modos de organización. El interior queda caracterizado por una losa de hormigón semiperforado y por la madera, vidrio y policarbonato de los paramentos verticales. La fachada es una cinta doble de sección variable que establece una relación dinámica y variable con el espacio exterior, posibilitando un barrido completo del paisaje circundante al mismo tiempo que crea, en el interior, un complejo juego de reflejos y transparencias.
El sistema rígido consiste en una acumulación de cajas especializadas, construidas mediante placas alveolares de 8 metros de longitud y paredes de fábrica, que acogen programas específicos. En el interior los espacios están organizados combinado los criterios del programa con elementos extraídos de la cultura popular. El sistema se vincula con el entorno mediante vistas escogidas y fragmentadas, generando una imagen hermética, que permite utilizar las grandes superficies ciegas como soporte informativo de carretera.



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Arquitectos: María Langarita y Víctor Navarro. Colaboradores: Marta Colón, Cristina Garzón, Roberto González, Juan Palencia, Giulia Urciuoli. Estructuras: Mecanismo S.L. Instalaciones: Inés Plaza. Aparejador: Fernando Cornago. Fotografías: Miguel de Guzmán.
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